30 septiembre 2006

De vuelta a la nueva realidad

Y ahora nos toca la vuelta a la realidad. Se acabaron las madrugadas en vela charlando con las amigas, las tardes de playa y sol, los biquinis y bañadores, y nuestros más lindos atardeceres rosas. Ahora solo está el desconsuelo de que ya tenemos un verano más en nuestras espaldas, y que posiblemente aun no seamos capaces de asimilar todo lo aprendido en estos meses de brisa marina y pescaito en la playa. El mes de septiembre, el mes de los nuevos retos y de renovar los mismos viejos propósitos mismos: me apuntaré al gimnasio, dejaré de hacer el idiota con el gualtrapa de la oficina, renovaré mi vestuario sin necesidad de hacer compras compulsivas para apagar mi sed de citas, no fumaré ningún cigarro mas después de este último que me estoy fumando, leeré más libros, llamaré a mi madre todos los días, no olvidaré ninguno de los cumpleaños de mis amigas, dedicaré una tarde al mes a mí por completo, soñaré más y dormiré menos, desayunaré como se debe y cenaré prácticamente nada, no criticaré a las perras de mis amienemigas nunca más, …

Los primeros días te llenas de ilusión, descubres que todos tus amigos y compañeros tienen propósitos semejantes, y que todos en armonía y comprensión vais a apoyaros, los unos en los otros, para conseguir que estos retos pasen la línea del deseo y se conviertan en una realidad, es decir que no nos cansemos el día 4 de septiembre del gimnasio cuando lo empezamos el día 1 que era viernes. Cuando llegas de tus vacaciones, descubres que para su bien, hay compañeros que ya comienzan a convertir en realidad los nuevos propósitos, que deciden alejarse de toda verdad conocida para inmiscuirse en una incierta y nueva rutina para ellos. Dejan nuestros lugar habitual de risas, cotilleos, canciones y trabajo para irse y quien sabe cuando volver a verlos mas.

Las personas van y vienen, vienen y van, se quieren, se odian, se adoran, se admiran, se envidian… hay seres indomables, irracionales, inteligentes, admirables,… amigos que te hacen rezar cada día al Dios inexistente que habita el cielo al pretendo llegar, para que no se vayan durante mucho tiempo, porque lo que muchas veces no saben, es lo importante de su presencia en tu vida, todo lo que aprendes de ellos, de su locura racional, de su deslenguado vocabulario, de su gracia innata, de su alegría vital. Ciertamente ellos cambiarán de vida, conocerán a personas diferentes, pero su cambio repercute indiscutiblemente en mí realidad inalterada, ya que nada volverá a ser como era, y recordaremos con una cerveza en la mano y una sonrisa en la mirada, las tardes enteras de risas, las canciones que surgen del más tremendo aburrimiento, y sobre todo recordaré cada vez que los vea todo lo que han cambiado en mi. Va por ustedes, mis niños.

ARI

18 septiembre 2006

Un cuento realmente precioso

Hay un cuento que es realmente precioso. Yo lo escuché por primera vez en la radio. Quien me conoce sabe que me cuesta una barbaridad dormir, así que dejo que la radio me acompañe en esas horas de insomnio, y un día contaron este cuento que a mí me gusto mucho, y lo escribí:

Hace ya muchos años, estaban reunidas en algún lugar de la tierra todas y cada una de las virtudes que el hombre podía poseer; cuando el aburrimiento bostezó por tercera vez, la locura, propuso para pasar el tiempo jugar al escondite, pero nadie sabía lo que era eso. La primera en preguntar fue la curiosidad, la intriga levantó la ceja y la locura les explicó:

- Es un juego. Yo cuento hasta cien y vosotras os escondéis.

La verdad prefirió no esconderse, total, para que, si al final siempre la acaban encontrando.

La soberbia pensó que era un juego muy tonto aunque en el fondo lo que le molestaba era que la idea no había sido suya.

La cobardía prefirió no arriesgarse. La locura empezó a contar: 1,2, 3…

La primera en esconderse fue la pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo. La envidia se escondió tras la sombra del triunfo que con su propio esfuerzo había subido a la copa del árbol más alto. La generosidad casi no alcanzaba a esconderse porque cada lugar le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. El egoísmo en cambio encontró un lugar muy bueno: sentado, cómodo pero claro, solo para él. La mentira se escondió en el fondo de los océanos, ¡¡mentira!!, en realidad se escondió detrás del arco iris. La pasión y el deseo se escondieron en el centro de los volcanes. La locura seguía contando, - 98,99…- y el amor no había encontrado aún un lugar, finalmente vio un rosal, enternecido decidió esconderse tras las rosas.

-100. –Terminó la locura y empezó a buscar.

La primera en aparecer fue la pereza, que estaba más o menos a unos dos pasos de allí. Después se escuchó a la fe discutiendo con Dios sobre teología. A la pasión y al deseo los encontró porque vibraban los volcanes; en un descuido, encontró a la envidia, y enseguida pudo deducir donde estaba el triunfo, - la envidia siempre, a la sombra del triunfo.

Al egoísmo no tuvo que ni buscarlo, pues salió solito de su escondite ya que era un nido de avispas. La duda estaba sentada sobre un muro, porque no había podido decidirse por ningún escondite.

Finalmente, los encontró a todos, pero el amor no aparecía por ningún sitio. La locura buscó por todas partes, detrás de cada árbol, de los arroyos, en las cimas de las montañas y cando ya casi se daba por vencida vio un rosal y pensó que el amor podría estar allí. Con un palo comenzó a mover las ramas, cuando de pronto, se escucho un doloroso grito. Las espinas habían herido los ojos del amor, la locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, pidió, rogó e imploró perdón y hasta prometió que sería su lazarillo, desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra, el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.

ARI

10 septiembre 2006

La culpa: de la luna

El mundo ha decidido girar de nuevo; el sol tomó la decisión de seguir acompañándonos durante todo un día, alegrándonos la mañana y haciéndonos sentir un poco más viejos en su atardecer inevitable. La luna ha vuelto a su cita otra vez, siempre puntual, siempre perfecta, gorda y señorona, se convierte en la inseparable amiga de mis sueños y la que escucha mis mas temidos secretos. Son esos momentos de paz interior cuando decides pensar en ti misma, mirarte al espejo y ser capaz de ofrecerte una visión sincera a ti misma sobre ti misma. Comienzas por concederte el cruel placer de observarte sin mascaras ni caretas, sin maquillaje ni quita ojeras. Serás por una vez tú, solo tú, mirando tu rostro. Al principio te das cuenta que no eres tan fea sin el colorete puesto, sólo eres tú, sólo tú, después analizas cada uno de los poros que componen ese rostro sonriente y burlón que te acompaña a diario, analizas cada una de sus nuevas cicatrices, ese paso del tiempo que también va haciendo mella en ti sin ni siquiera darte cuenta en forma de pequeñas arrugas en tu tersa piel. Acabas comprendiendo que la falta de felicidad y sueño ya hacen estragos en tu rostro, en tu cuerpo, en tu alma, en tu falta de alegría, en tu sonrisa artificial, en tus lágrimas inagotables y, probablemente, hasta en tus pocas ganas de seguir luchando. Te miras a los ojos y te sumerges en la profunda tristeza que ellos desprenden. En su infinita e imborrable rojez, en su sincero arrepentimiento y en la sabiduría que trasmiten, aprendida tras palos y palos, desengaños y decepciones. En la oscuridad que los rodea, en las imborrables ojeras que te recuerdan que aun no lo has superado, que aun hay algo de ti que no funciona, como cuando miras una figurita de lladró que tanta belleza desprende en una primer vistazo, pero que poco a poco, al ir observándolas detenidamente, te va consumiendo y congelando con su sola presencia. Notas la soledad de su figura, esa frialdad y fragilidad de la porcelana unida para crear algo sin naturaleza ni función, solo alegrar la vista. Solo alegrar a los demás. Me detengo en mi horrible nariz, la que me permite oler el más excitante y suave olor del que tengo constancia, el tuyo. Mis labios justo debajo, saborean el ardor que queda del derrotado, de aquel que se deja llevar por el destino y no sabe ni comprende qué es la ilusión por lo no conocido. Mi cuello y mi pecho, que tantas veces fueron besados y chupados por labios deseosos del deseo, quedan hoy huérfanos de todo placer, sin comprender porque los absorbe la soledad del que quiere y no puede, del que tiene y no quiere. Mis brazos que tantas veces rodearon su cintura y que ahora se encuentran descolgados en el vacío del que se queda sin ocupación ninguna, del que se olvida para que ha llegado a este mundo si no puede hacer lo que mas quiere, abrazar sin descanso, ofrecerse sin esperar nada a cambio. Mi abdomen que echa en falta el roce de tus cabellos cuando descansabas encima de mi, desprendiendo de mi boca al rozar éstos mi costado, la más dulce de mis sonrisas. ¡¡Cuántas sonrisas se quedarán olvidadas, sin que nadie las recuerde, ya que nunca ha ocurrido!! Mis piernas comienzan el camino hacia tu búsqueda, recordando cada paso, comprendiendo que quizás sin ti estoy un poco mas perdida de lo que suelo estar. Mi cuerpo me pide a gritos que te devuelva al cielo de los vivos, yo preferiría en días como hoy que sobre mí mandase la razón para así expulsarte al mundo del olvido, sin sentir esa punzada de esperanza que tus ojos me siguen gritando en cuanto los veo pasar por mi lado.
ARI

02 septiembre 2006

Conversando Conmigo Misma

Hoy he ido a la estación, mi maleta esta vacía, yo no se que tren coger, así que me he sentado a esperar la señal divina que me guíe hacía mi destino. Me encanta sentarme y mirar los trenes de llegar e irse a la misma vez y con la misma velocidad. Hay trenes que llegan repletos de ilusión, caras que sonríen, sonrisas que se iluminan, y mil historias que se empiezan contando con una sola mirada y se terminan de contar después de unos cuantos cafés. Padres que abrazan a sus hijas con mucha fuerza, pensado que por fin la tienen entre sus brazos, novios que se besan apasionados después de meses sin poder rozarse sus lenguas, amigas que lloran sabiendo que por fin están a salvo, que por fin tienen un hombro sobre el que llorar y babear a gusto. Mi caso es bien distinto, yo he decidido huir de mi misma, hoy dejo aquí sentada a este personaje feo y aburrido y voy en busca de mi verdadero yo. Estoy cansada de sentirme una mas del rebaño, de no ver nada especial en lo que soy, de ver como todos se apartan y siguen su vida y yo mantengo la esperanza de poder seguir respirando mañana.

Mi razón me dice que todo ha terminado por fin, que a partir de este momento mi vida va a cambiar, que el fin ha llegado y que ya es la hora de empezar una nueva vida lejos de todo lo conocido. Quizás no sea el final perfecto o el final esperado, quizás ni tan si quiera sea el final que esta bella historia se merece, pero es un final, es un nuevo comenzar. Acabas por darte cuenta que el mundo va a seguir girando hacia el mismo lado, que mañana el sol saldrá de nuevo, que el otoño se acerca… comprendes que la vida no espera por ti, que él no espera por ti, es entonces cuando te preguntas a ti misma ¿y a que estoy esperando yo?. ¿A que un bello día decida tomarte en sus brazos y te susurre al oído “¡¡te quiero, te quiero, te quiero!!”?, ¿a que deje todo aquello que le ata y decida que tu eres la elegida para alegrarle sus noches y hacerle sonreír por las mañanas? A que esperamos… ¿a que los sapos canten flamenco?

Tal y como le digo a mi terapeuta la confianza que tengo en mi, tiene un extraño comportamiento bipolar, lo mismo me como el mundo, que lo mismo veo que el mundo ya me esta comiendo a mi. No hay puntos medios, no existen las zonas grises dentro de mí, todo es blanco o negro, o soy la mejor del universo o no se quien soy. Esta semana he decidido que no valgo para mucho, toda la angustia y ansiedad que mi confianza ha sufrido durante esta semana ha sido por supuesto culpa de un hombre, o al menos esa es la versión oficial, la que me repito una y otra vez a mi misma aunque no me sirva de mucho. No vale de nada que las mentiras las dijera él, la culpa es mía por creérmelas. No vale de nada que yo no le guste mucho, la culpa es mía porque quizás puedo cambiar y ser mas delgada o mas simpática. No vale de nada que yo le quiera, la culpa es mía por no conseguir hacerme un hueco dentro de su corazón. No vale de nada todas las conversaciones, miradas, palabras que se quedan en el aire, que flotan en mi pasado y en su pasado, porque le pese a quien le pese, yo soy parte de él. Pertenezco a una pequeña parte de su vida. Sus días también los compartió conmigo, sus sonrisas también fueron mías sus llantos sin lagrimas, sus ojos, sus palabras de aliento, sus días… No hay más, quizás hoy me sienta vacía, sienta que algo en mi ha decido suicidarse para dejar de hacerme daño, pero mañana será otro día y el mundo girará hacía el mismo lado, el sol saldrá de nuevo y el otoño quedará aun mas cerca que ayer. Porque quizás no sea el final perfecto o el final esperado, quizás ni tan si quiera sea el final que esta bella historia se merece, pero es un final, es un nuevo comenzar.

ARI

24 agosto 2006

Luis Alfredo, un chico espectacular

Luís Alfredo es un chico realmente espectacular, un superglumen que cumple con todas las expectativas que se espera de un tipo de su especie. Lo conocí el martes, yo estaba sentada en una cafetería con mis gafas de sol y mi café, el se acerco y me susurro al oído: “Gracias por alegrarme la tarde”. Yo le mire y vi su magnifica sonrisa, me irradió su brillante pelo y me embaucó su magnifico perfume: en pocas palabras, me derretí. Desde ese día, hemos ido al cine, a pasear a la playa y a tomar café mientras nos contamos mentiras. A nuestra primera cita llegó 20 minutos tarde, su excusa, de las mas baratas del mercadillo de excusas, fue que el trafico estaba realmente horrible algo cierto si coges el coche aunque algo poco importante si vienes andando desde casa, tal como Luis Alfredo hizo. Sin convencerme en absoluto su excusa decidí creerlo ya que al menos tenía una cita. En un par de horas y sin haber probado prácticamente bocado ya que no tenía mucho apetito (ahora la mentirosa era yo) estábamos en su casa. Teníamos una buena razón para ir pero ahora mismo no la recuerdo, solo sé que me hice la tonta un par de veces para que la seguridad de Luís Alfredo no decayera: “¿no me digas eso? ¿En serio? pues no tenía ni idea, o sea que cuando en baloncesto meten la pelotita esa en el aro se cuentan dos puntos. Jopetas será súper complicado, espero que los puntos los cuenta una maquina o algo por que no me imagino a nadie que sea capaz de contar de dos en dos con tanta rapidez” “¿no me digas que tu sabes contar de dos en dos?” “¿y de tres en tres?, que suerte he tenido al encontrarte entonces ¿no?”. Su habitación era un verdadero horror, de hecho lo peor eran las miles de fotos de sus padres que tenía en una especie de altar hecho a la extraña pareja, aunque el se refería a ellos como “mis viejos” (sin comentarios), la ropa tirada por todos lados, los libros amontonados por colores,… viendo el panorama me deje sobar una teta (hay que tener en cuenta que era nuestra primera cita) y huí del lugar del crimen.

A nuestra siguiente cita llegue 30 minuto tarde, no fue por nada especial, simplemente cuando salí de casa me di cuenta que los zapatos y el bolso no me pegaba nada con el conjunto por lo que tuve que volver al apartamento a cambiarlos, al menos eso es lo que le dije a él. Me llevo al cine, la película un horror, las palomitas sosas y la coca Light prácticamente se la bebió él. Después volvimos a su piso porque supuestamente estaba esperando una llamada súper importante, yo le dije que fuera quien fuera sería bastante poco probable que llamara a esas horas (las 2 de la madrugada) aunque comprendiendo que la llamada era muy urgente, decidí hacer un esfuerzo sobre humano e ir a su casa y esperar con él. Estuvimos viendo capítulos de House, que había conseguido heroicamente a través del amigo de un colega de un compañero de la facultad. Yo me los suelo bajar de Internet pero decidí omitir esa información. Después de repetirme por cuarta vez lo buenísima que estaba Cameron, opté por dejarme sobar mas afondo y conseguí irme con un orgasmo, aunque no terminamos de ver el capitulo ni recibió la urgente llamada, a pesar de todo, me fui contenta a casa.

En nuestra tercera cita lo termine de ubicar dentro de mi Testmen, un pequeño método de clasificación que tengo para poder tener claro lo que puedo esperar de ese espécimen (hombre) en concreto. En este caso se trataba claramente de un superglumen, con ascendencia a Expresspolveteman. Luís Alfredo había suspendido en todas las áreas de “lifemen” su habitación es siniestra, es mentiroso, sus excusas baratas y tiene una extraña fijación por sus progenitores. En cambio es realmente guapo, su olor me enloquecen, sus besos son incomparables y sabe tocarme, principalmente porque es fácil de manejar, por lo que lo hace un candidato perfecto para ser un polvetemen, inclusive tiene muchas papeletas para convertirse en un futuro folla-amigo, por ahora no se muy bien en que se va a convertir, ya lo decidiré esta noche, me ha llamado y me ha dicho que vaya a su casa que según parece esta esperando que le llegue un paquete súper importante y el repartidor de su zona es tan madrugador que a veces pasa por su casa de noche por eso no se puede ir de allí, he decidido acompañarlo por lo que esperaremos juntos su… paquete.

ARI

10 agosto 2006

La historia de todos los lunes

Hoy no hay excusa: hoy me pongo a dieta. Eso me digo todos los lunes y todos los días que me toca rebuscar en mi armario algo decente que ponerme. Estoy harta de ponerme los pantalones y tener que asfixiarme para conseguir que la cremallera cierre.

Acabo de venir del quiosco. Me he comprado todas las revistas de moda que encontré, voy a ver que me ofrece el maravilloso mundo de la envidia y los celos…. Puagggggg pero si están súper delgadas, seguro que no le gusta a nadie, de hecho a mi no me gustan, aunque puffff me encantaría estar así de delgadita y de esbelta. Voy por las tijeras. Estoy recortando todos los modelitos y cuerpazos que me gustan y escondiéndolos estratégicamente por mi casa. He pegado cientos de fotos de estas niñatas en el frigorífico, otra en el armario de las galletas, encima de cada tableta de chocolate que estoy encontrando vuelvo a pegar otra foto… pufffffff me estoy agobiando, necesito hacer algo que me relaje… antes en estos momentos comía chocolate…. Bueno mira mañana empiezo la dieta, esto es como el preparatorio para el gran día, el día de decirle “adiós” a los michelines y decirle “hola” a la nueva yo. Me siento bien, soy feliz, mañana empezare mi dieta y estaré delgada por fin.

Esta noche he abusado un poco pero es que hay que tener en cuenta que mañana ya no podré comer prácticamente nada, solo Kellop special K, y mucha lechuguita. Uyyyy es curioso me encuentro mal no se si será por, los vinitos de esta noche o la tabletita de chocolate o los dos filetitos de ternera con salsa a la pimienta o por los dos helados, el pan, las patatas fritas y las aceitunitas de antojo que me he tenido que comer. Vuelvo a repetir que esto solo es hoy, mañana ya estaré delgada.

Me acabo de despertar, ¡¡¡ohhhhhh mierdicolis!!! Había puesto el despertador para despertarme a las 9 y correr un rato, ir al gimnasio, darme una ducha de agua fresquita y comerme mi primer bol de los special k, que no se que leche tienen de especial, una tostadita con su mermelada de fresa y su batido de chocolate eso si es un desayuno especial pero… Ya son las 12.30, no me da tiempo a ir a correr, ni a ir a gimnasio, bueno no pasa nada me doy la ducha y me tomo mi desayunoooo!!!!!

Bien bien esto va muy bien, me he duchado me ha llamado una amiga para que comamos juntas y ahora mismo estoy tranquilamente tomándome mi te rojo (un depurativo genial) después de comerme mi estupenda ensalada. Aunque creo que tengo un poco de hambre, pero no pasa nada, el cuerpo se tiene que acostumbrar también a comer menos así que démosle tiempo. ¡¡Diosss que vergüenza!! El camarero me mira y se ríe, mis tripas tienen una fiesta montada y no paran de hacer ruido, mi amiga solo sabe decir:”¿quieres que pidamos algo mas?” yo sonrió y digo: “no es que… no te preocupes esto me pasa porque anoche prácticamente no cene nada y mi cuerpo esta tomando la comida con tantas ganas que se le olvida que estamos en un sitio público” Ella me mira y sonríe probablemente piense que soy tonta, pero me da igual yo creo que ella es gilipollas como cree que comiendo tres lechugas y un cuarto de tomate voy a quedarme llena… no pasa nada. Ahora soy una mujer diferente, me preocupo por mi cuerpo, soy una mujer relajada, sensible, independiente… que no necesita ni la cafeína ni el chocolate para sobrevivir…¡¡¡¡ ohhhhhhhhh dios!!!! Me muero… El chico de la mesa de al lado que esta estupendo se esta comiendo un estupendiiiismo trozo de tarta de chocolate con sirope de caramelo por encima. ¡¡¡Diossss!!! Creo que hoy no me encuentro muy bien, casi mejor que mañana empiezo la dieta: “¿Camarero me trae dos trocitos de tarta de chocolate por favor?” “Yo no quiero de verdad, con la ensalada y el te me he quedado lista” “bueno no pasa nada como ya lo hemos pedido pues si eso me lo como yo también”.

ARI

05 agosto 2006

Mi divino corcel

Me siento cerca de la ventana y miro sin saber que espero ver. “¡¡ojala fuera hoy el día!!” me digo a mi misma, pero el príncipe sigue sin aparecer. A lo lejos veo una posible silueta semejante a la de un bello corcel. El príncipe trae espada en mano y viene a mi rescate. “ohhhh mierdicolis” me equivoque, me engatusó un príncipe televisivo, pero mi ventana sigue sin ofrecerme una imagen de mi caballero andante. Mira que lo pedí hace días, se lo dije a la chica: “¡si no me llega en un par de días no te lo pago!”. Estos de la tele tienda siempre poniéndonos caramelitos en la boca que después se quedan en pequeños soplos de sabor que no te da ni tiempo de saborear. Nos ofrecen músculos en diez minutos, aparatejos que te hacen un potaje solos y mini lo que sea que te quitan todo aquel vello que te sobra… pero y si en vez de toda esa alta tecnología, ¿tú lo único que quieres es a ese hombre que nunca llega? ¿Cuándo es el momento de dejar de mirar por esa ventana y empezar a mirar por otra? Mil noches sin dormir por numerosos problemas, entre ellos, los hombres. Esos seres insólitos que a veces te hacen soñar con una vida diferente en la que ellos son parte importante del todo, y a veces te hacen añorar esa vida de juergas incontroladas donde ellos solo ocupaban una pequeña porción de la noche, entre el tercer y cuarto malibú. Entre esos sueños y añoranzas, se quedan esas noches en vela que intento apagar mirando la tele. Hay es donde aparece la maldición de la tele tienda. Programas estúpidos donde se venden cosas inútiles, presentadas por chicos y chicas que probablemente sean idiotas pero que tienen más de un polvote, lo que hace que te enganches. Te imaginas llegando a casa, después de un largo día de trabajo, allí esta ese hombre maravilloso, que te ha hecho la cena en el mini iglú que las hace solas, que ahora te esta preparando un delicioso capuchino (cuando llego a casa mr merezco un premio) y que después te proporcionará el mejor descanso en ese colchón que nunca tiene polvo, algo que tu siempre dudas ya que sabes que los tres de anoche si que cuentan. Ayyyyyyy… sueños. Después despiertas, miras el reloj “oooh dios, las cinco otra vez” te vas del sofá a al cama porque aunque los sueños son iguales en un sitio que en otro, mas vale estar bien descansadita, así estas preparada por si mañana sale el sol por Antequera le da al capullo de tu príncipe por aparecer y aunque te pille en bragas y con ojeras, seguro que te duele menos la espalda; “¡¡¡te juro que como aparezca mañana no le pago los dichosos gastos de envío!!!”
ARI

27 julio 2006

Superglumen

Me miro con descaro… yo conteste con una sonrisa traviesa; no sabía muy bien que quería pero sus ojos me pedían un beso que no fui capaz de ofrecerle. No se si fue el miedo a querer más o el temor a que no me siguiera el juego pero la cuestión es que me quede sin saberlo. Hay tantas cosas maravillosas que nos perdemos por miedo… quien sabe que hubiera ocurrido si esa noche me lanzo tal paracaídas sin alas y acabo estrellándome contra la roca mas dura, haciendo pedazo todo lo que soy. Los jarrones se rompen y se pegan, los coches se deterioran y se arreglan, los corazones… ¿Qué ocurre con los corazones? ¿Esta permitido utilizar superglub en estos casos? Es posible que cualquier personal medico cualificado considere que lo que voy a decir ahora sea una horrible barbaridad pero chicas… si, si hay superglub lo suficientemente potente como para pegar pedazos de corazón aunque a veces nos parezca que ni encajan. Estos potentes pegamentos se venden normalmente de noche, suelen estar bastante asequibles en discotecas o pubs y los nombres suelen ser variados: Pedro, Juan, Manuel… su termino genérico, sin marca alguna es: el superglumen. Un superglumen es aquel hombre que te sirve para recolocar los pedazos rotos de una relación pasada, mientras esperas al siguiente hombre de tu vida. El superglumen tiene características propias muy identificables: su físico es imponente, su voz seductora y sus temas de conversación muy aburridos. Es por ello por lo que debes concederle cuartelillo y ser benévola con el, buscando una actividad que ambos podáis hacer al mismo tiempo, sin que sean necesario utilizar mucho el intelecto. En estos casos, son recomendables actividades físicas como ir a la playa (lo cual además te permitirá contemplar sus maravillosos pectorales), jugar a las paletas (lo cual te permitirá endurecer piernas y tontear con la bolita), ir a los bolos, ver un partido de fútbol, ir al gym, o sencillamente irte a la cama, (habiendo días que querrás ir con él y otros que rezaras por irte sola), ya que otra de las características del superglumen es que es muy muy pesado. No sabes muy bien por que pero te llama para decirte “¿hola que tal el día?”, claro tu piensas “¿este tío de que va? ¿Que me esta vacilando?” Pero no querida, no, es un superglumen, sencillamente ese es su principio y su fin. Cuando ves aparecer el ramo de rosas rojas por la puerta de tu casa comprendes que la situación se te escapa de las manos. Él te mira con amor… tú le miras con… le miras y antes de que abra la boca para decirte esas dos palabras que empiezan con te y terminan por llevar ante el altar a muchas parejas infelices, tu tomas la rienda de la situación y optas por la solución mas fácil: “Borja Mari, ahora mismo estoy en un momento en el que necesito centrarme en mis estudios y la verdad es que empezar una relación seria contigo no seria factible para las horas libres que me quedan en la agenda”. Borja Mari te mira sin comprender que ha hecho mal, tú por pena le dices:” ¿echamos el último?” superglumen lógicamente comprendiendo la situación y viendo un posible polvo a la vista pasa de lagrimas y se va directo a la boca.

Cuando superglumen se va de casa, te entra una melancolía extraña, que te impide sonreír con ganas, menos mal que están tus amigas que poniéndote súper mega divina muy a tu pesar te sacan de paseo en busca de alguien nuevo, llamémosle, un superglumen.

ARI